Los peregrinos italianos: Quien viene siempre repite

El año pasado estuvieron con nosotros dos peregrinos italianos. Por casualidad pararon en Foncebadón a dormir y no continuaron en bicicleta como tenían previsto. Comieron en nuestro local, rieron y disfrutaron mucho con nosotros. Contentos por toda nuestra amabilidad y dedicación le regalaron a Enrique Notario, El Mesonero de Gaia, un chandal que llevaban de repuesto en la mochila. Fue un gesto de agradecimiento por lo bien atendidos que se sintieron, nos contaron.

Éste año, hace tres días, volvieron. Esta vez fue a pie como llegaron a nosotros. Todos nos sorprendimos al verles porque muchas veces se interpreta que el Camino de Santiago es ese punto de ida y venida, de recuerdos que quedan ahí pero rara vez se repiten. Estos dos amigos nos han demostrado que no es así. Que quien marcha bien vuelve para revivir la misma historia y llevarse un recuerdo aún mejor. "Estamos cansados, así que hemos decidido llegar hasta Foncebadón sólo para comer aquí y luego regresar a Italia". Acto seguido sacaron de su mochila un balón del equipo de fútbol de uno de ellos para firmarlo y obsequiarnos a todo el equipo de la taberna con él. "Hemos venido con el balón a cuestas durante todo el camino. Es para vosotros".

El resto del día fue todo un deleite de diferentes momentos. Por ejemplo, no solo no continuaron el camino sino que se atrevieron a dormir en Matavenero bajo la hospitalidad de otro cliente nuestro. Para nosotros ha resultado un anécdota muy agradable y gracioso. Nos alaga muchísimo que cuenten con nosotros en sus planes del camino. ¡Os esperamos hasta el año que viene amigos!

Escrito por: Laura Notario